Bajo pedido público este escrito, que no es mío.... Pero q sus palabras describen muy bien lo que muchos sienten y piensan...
¿Que pasa cuando se juntan sin saberlo dos deseos ocultos? ¿Cuando la necesidad de saber más se convierte en la necesidad de ver y de tocar?
Todo es un misterio por descubrir, es como tener todo un mundo de misterios por delante, todo detrás de un vidrio luminoso, es como querer entrar en el espejo sin ser visto, estar al otro lado un tiempo infinito mientras las inhibiciones y prohibiciones se quedan afuera.
Y tal vez eso sea lo que lo hace mas interesante, el simple hecho de que no se debe hacer el simple hecho de que estamos jugando con el interruptor de la bomba que acabaría con nuestra felicidad actual. Jugar con el deseo caminando por la delgada línea del peligro.
Sentir así no es fácil, es divertido en extremo y es precisamente eso lo que lo hace difícil, pues debemos mantener los límites impuestos por nosotros
mismos, el solo hecho de ser lo que no debemos ser, de desear lo que no se puede desear, de ver lo que no se puede ver, lo hace mas divertido aun.
¿Que tal que todo pasara? ¿Que tal si no pasara? O ¿que tal si lo dejáramos pasar?
Tanto signo de pregunta me recuerda como, cuando la curiosidad le dio por ponerse en el medio, comenzamos a conocer lo mejor o lo peor de cada uno, llegamos por medio de signos de pregunta a conocernos en donde nadie más nos conoce, con la confianza de un contrato que si se rompe acabaría con nuestras vidas.
Somos dos seres imposibles, dentro de una ilusión posible pero indebida, somos dos seres con inmensas ganas de conocerse en persona pero con una barrera que ninguno de los dos se atreve a romper por miedo a presionar el gatillo, dos almas que se conocen mejor que ninguna pero que a su vez quieren dejar algún secreto latente, tal vez no entre nosotros sino para los demás.
Todo es un secreto, todo es una sospecha todo es un silencio ritmo de teclado, nos robamos sonrisas entre labios, todo es un placer oculto, nos apoyamos mutuamente con caracteres
en pantalla, nos deseamos entre píxeles parpadeantes, somos capaces de decir las cosas como son en el momento preciso y no nos da miedo hacer y decir más desde nuestros castillos digitales.
Vivimos dos vidas sin siquiera tocarnos, llenamos el mundo de máscaras y usamos nuestra imaginación en los momentos más íntimos, con el gusto de saber que el placer será más intenso simplemente porque al poner ese rostro y ese cuerpo en el otro estaremos cumpliendo un deseo imposible.
Son muchas las veces que hemos disfrutado a costas del otro, nos lo decimos y lo compartimos sin tapujos con la certeza de que cada imagen, cada texto, cada momento invertido es un regalo preciado que seguramente tendrá un muy buen uso.
Alentamos la esperanza enmarcada en el miedo, sentimos con el temor de ser descubiertos, nos tenemos reservas y condiciones, no somos sinceros con los ahora nuestros pues no queremos perder este tan preciado regalo de un misterio por resolver en el otro.
Queremos conocer todo de ese ser con la esperanza de que nunca acabe, nos tenemos la confianza más grande y sabemos que si uno llega a caer, arrastrara al otro y no habrá nada que los detenga, compartimos todo menos una caricia, compartimos todo incluso el recuerdo que aflora cuando suena una canción fugitiva.
Pedimos más de lo que podemos dar, todo lo nuestro esta ligado a un deseo que se suple bajo pedido, somos un par de alcahuetas de sensaciones prohibidas, imágenes y palabras que incitan a romper los miedos y a llevar esto a una zona donde el peligro de no poder parar es la constante.
Vivimos dos vidas bajo pedido, la que nos toca vivir pues fue la que escogimos y aquella que habita en nuestra mente mientras las caricias solo pueden venir de nosotros mismos o de aquellos a quienes disfrazamos del otro.
Sigamos pidiendo tal vez algún día el regalo esté fuera de esta pantalla y nos demos el placer corto y peligroso de desinhibir los cuerpos hacia el punto donde se encuentran nuestras almas actualmente.
Nadie podrá entender este excepto nosotros, para todos será un misterio, para todos debe ser un secreto eterno y el cuidado nunca podrá faltar, si pasa es porque debía pasar, si pasa debemos estar seguros que lo que siga hacia adelante no afectará a quienes nos rodean y eso nos incluye a los dos.
Vivir en el peligro es divertido, es estimulante y seguramente es algo que compartimos día a día, el sólo placer de saber que al otro lado hay alguien que comparte tus mas oscuros deseos, un alguien que no le dará calificativos sino que simplemente disfrutará como tu lo haces contándoselo.
Ese alguien sabe quien es y solo ese alguien sabrá hacer lo que este texto le incita, para mi es un placer cumplir un pedido pues solo es parte de los muchos que ya me han sido cumplidos.